El sistema educativo es anacrónico – Redes

Les dejamos un interesante documental del programa “Redes” de Televisión Española, acerca del sistema educativo.

“La educación está reprimiendo los talentos y habilidades de muchos estudiantes; está matando su motivación para aprender” Ken Robinson.

Desde la psicología educativa se debe procurar un sistema educativo que permita a los participantes descubrir lo que les apasione, para que se interesen en aprender.  El ideal es que los estudiantes aprendan haciendo, lo que les permite aprovechar al máximo sus capacidades y talentos. 

Se debe fomentar la creatividad, tomando en cuenta las necesidades individuales.  Se espera que las personas sean felices con lo que hacen, con lo que aprenden, lo que los lleva a disfrutar su autorrealización.

Teoría del flujo “Flow”

Dicha teoría fue desarrollada por Mihalyi Csikszentmihalyi, a quien se le atribuye la corriente de pensamiento de Psicología Positiva. El autor conceptualiza que el “fluir” es un estado en que la persona se encuentra completamente absorta en una actividad para su propio placer y disfrute, durante la cual el tiempo vuela y las acciones, pensamientos y movimientos se suceden unas a otras sin pausa. Todo el ser está envuelto en esta actividad, y la persona utiliza sus destrezas y habilidades llevándolas hasta el extremo. La persona está en flow cuando se encuentra completamente absorbida por una actividad durante la cual pierde la noción del tiempo y experimenta una enorme satisfacción.

Como componentes importantes para ese fluir se encuentran la motivación, la atención y la naturaleza de la tarea, la cual no debe ser ni muy fácil ni muy difícil hasta el punto de no lograrla. Se trata de un equilibrio entre estos factores.

El papel del maestro en todo esto es el de potencial el “fluir” en el estudiante. Que se sienta apasionado y totalmente absorbido en una actividad particular. También el psicólogo educativo tiene su parte en el trabajo de potencializar y adecuar el ambiente a las particularidades de cada estudiante con el fin de que cada uno pueda fluir dentro y fuera del ámbito educativo. Cabe señalar que el fluir no se da con todas las actividades que realice la persona, sino aquellas en donde se fusionen la motivaciòn, atenciòn, interes, voluntad del niño junto con la naturaleza de la actividad. Para más informaciòn al respecto puede ingresar al siguiente link:

http://www.psicologia-positiva.com/flow.html

Al frente de la clase “Front of the class” (2008)

Dicha película se basa en la historia real de Brad Cohen quien desde los 6 años aproximadamente presenta un Trastorno de la Tourette. La película relato la manera en la que Brad se desenvuelve dentro y fuera del ambiente educativo, hasta que llega a ser un adulto quien logra desenvolverse de manera funcional en el ambiente laboral como maestro de niños de segundo grado. A continuación se muestra la primera parte de la película, para ver la pelicula completa lo pueden hacer desde el sitio “you tube”. 

Es posible ver las caracteristicas principales de un trastorno de la Tourette como lo es la presencia de tics motores multiples, también presencia de tics vocales. Éstos síntomas se presentan varias veces al día y como se ejemplifica en la película no son controlables. El deterioro en el ámbito escolar es clinicamente significativo al igual que en la relación con su padre, más adelante también le imposibilita ingresar en una escuela como maestro apesar de estar sumamente preparado.

Los tics de Brad se exacerban en momentos de estres y frustración, sin embargo, al sentirse aceptado y tranquilo los tics tienden a disminuir. En este sentido se puede hacer abiertamente la afirmación que más que el trastorno lo que le imposibilito a Brad desenvolverse satisfactoriamente dentro del primer centro eduvativo al que asistía fue el medio precisamente en el que se encontraba, como mencioné anteriormente mantenia y exacervaba los síntomas de Brad muchas veces por falta de comprensión e ignorancia al no saber abordar la condición particular del estudiante.

Intervención de los Trastornos emocionales y de conducta

 

Los métodos de análisis conductual aplicado y la enseñanza directa de habilidades de autorregulación pueden ser útiles para los estudiantes con trastornos emocionales y de conducta.  Terri Swanson (2005, citada por Woolfolk) brinda las siguientes ideas:

–          Estructurar el ambiente

–          Estructurar los horarios

–          Estructurar las actividades

–          Estructurar reglas y rutinas

La caracterización de esta población debe estar dirigida hacia los apoyos que requiere para aprender sobre el manejo adecuado de las relaciones sociales, las condiciones de riesgo social que lo rodean, el control de sus impulsos, el aprendizaje de conductas básicas, el aprovechamiento de los periodos lectivos y las situaciones de enseñanza-aprendizaje, o el aprendizaje de técnicas de autocontrol, el entrenamiento en relajación, el entrenamiento en técnicas de comunicación asertiva, aprendizaje de conducta social, entrenamiento en interacción social y otros aspectos conductuales y emocionales que interfieran en la adquisición de nuevos conocimientos en sus diferentes áreas de desarrollo, tanto fuera del aula como dentro de ella.

Intervención por parte del MEP

En respuesta a las diversas necesidades que presentan los estudiantes con problemas emocionales y de conducta, se crearon una serie de modalidades que les atienden en su diversidad. Independiente de las modalidades, sea este el Servicio Educativo de Apoyo Itinerante o el Servicio Educativo de apoyo fijo, los puntos a tratar son:

1.                         Evaluación educativa del estudiante, de su contexto familiar, escolar y comunal.

2.                         Atención en contexto aula.

3.                         Atención individual del estudiante.

4.                         Atención en contexto escolar y comunidad.

5.                         Contexto hogar.

6.                         Orientación a padres o encargados.

7.                         Asesoramiento docente.

8.                         Coordinación interinstitucional y Redes de apoyo comunal.

9.                         Programa semanal diario.

10.                     Informe final.

11.                     Expediente del estudiante.

12.                     Toma de decisiones.

13.                     Seguimiento y control.

14.                     Priorización.

15.                     Lista de estudiantes.

16.                     Información a los padres.

Problemas Emocionales y de Conducta en Costa Rica

En Costa Rica, la atención medica de las personas con problemas emocionales y de conducta se brinda desde hace muchos años, pero su atención escolar es reciente, si se considera que fue en 1939 que iniciaron las gestiones para crear los Servicios de Educación Especial.

El ente encargado en el país de velar por la atención de este tipo de problemas es la Asesoría Nacional de Problemas Emocionales y de Conducta del Ministerio de Educación Pública (MEP). La principal función de dicho ente radica en proponer políticas en el área de la problemática emocional y de conducta e instrumentarlas para que sean ejecutadas en los centros educativos del país.

Para el MEP, específicamente para la Asesoría Nacional de Problemas Emocionales y de Conducta en consonancia con el Coalición Nacional de Salud Mental y Educación Especial mencionada anteriormente, considera este tipo de problemas como “aquellos que afectan el desempeño del estudiante en el contexto enseñanza-aprendizaje y su vida cotidiana, en forma perseverante, e intensa, atribuyéndose su origen a alteraciones psíquicas por factores multicausales como relaciones familiares, aspectos socioculturales, factores orgánicos, relaciones sociales, abordajes  y factores educativos,  entre otros” (MEP, 2005, pp. 18-19).

Conceptuar los problemas emocionales y de conducta solamente como un mal propio de la época moderna o un mal intrínseco al sujeto, limita las posibilidades de atención que tienen las personas que los poseen. Pero más que eso, nos extrae de una responsabilidad que todos tenemos al vivir dentro de una sociedad: la de brindar oportunidades para todos en igualdad de condiciones, en especial si se considera que los problemas emocionales y de conducta son propios de todas las sociedades, por consiguiente la atención de estos le corresponde a la sociedad misma (Centro Nacional de Recursos para la Inclusión Educativa, 2006)

En la actualidad se ha pasado de un paradigma rehabilitador a un paradigma inclusivo, en el primero, se le da énfasis a la falta de destreza, a la deficiencia, por lo que a este estudiante se le atiende en una visión de desarrollar destrezas funcionales y reinsertarlo en la sociedad.  Este paradigma ha ido desapareciendo.

En la actualidad, se trabaja en un modelo de autonomía personal, el estudiante tiene la posibilidad de desarrollarse personal y socialmente.  El problema que se presenta se visualiza dentro de un contexto escolar y comunitario.  Este proceso requiere apoyos adecuados y oportunos, recurso humano apropiado y accesibilidad y flexibilidad curricular. Se debe además dar una participación activa, compartida y enfocada en el estudiante, su familia, sistema educativo.

Las anteriores conceptualizaciones sobre los trastornos emocionales y conductuales enfatizan  lo carente en el estudiante o aquello que posee pero que es desfavorable, es decir conductas no deseadas que se requieren cambiar. No obstante, esta visión del niño o joven es escindida en el sentido de no contemplársele como persona que cuenta con habilidades y cualidades también. En este sentido la Asesoría Nacional de Problemas Emocionales y de Conducta considera como estudiante con problemas emocionales y de conducta a aquel que requiere integralmente de apoyo y orientación pedagógica, psicológica y de otros profesionales para facilitar y mejorar el aprovechamiento de sus procesos de enseñanza en la dimensión del aprendizaje, afectadas por diferentes condiciones intrínsecas o extrínsecas, que inciden desfavorablemente en sus conductas y emociones. Las personas que participen en el proceso enseñanza-aprendizaje también requieren de estas orientaciones y apoyos.

Dentro de la visión descrita anteriormente entonces se pretende potencializar, facilitar, promover la adquisición de conductas deseables cuyas consecuencias sean gratificantes para el estudiante. Dentro de las conductas deseables se puede mencionar el aprendizaje de habilidades sociales que faciliten la interacción social, control de impulsos, el aprovechamiento de las lecciones, estrategias y técnicas de estudio, resolución de problemas, autoconocimiento ligado a una autoestima saludable, entrenamiento en relajación y comunicación asertiva. El objetivo es que dicho aprendizaje se dé en el aula y así mejore la situación escolar pero además que se generalice en otras áreas.

Idealmente tanto los padres, familia, educadores y demás figuras significativas deben formar parte del proceso de apoyo y potenciación, deberán además recibir capacitación por parte del profesional encargado en la especialidad de problemas emocionales y de conducta…

Los  servicios educativos para estudiantes con problemas emocionales  y de conducta atienden a la población Preescolar, de Educación Especial y Educación General Básica. Sus principales objetivos son, MEP, (2005):

1. Apoyar al docente en la atención de las necesidades educativas de los estudiantes con problemas emocionales y de conducta, ofreciéndole estrategias de intervención conductual, emocional y académica, atendiendo directamente al estudiante o coordinando otras acciones que le permitan a estos un mejor aprovechamiento de las situaciones de enseñanza-aprendizaje a las que se ven expuestos en la institución educativa. No aplica en servicios de atención directa.

2. Desarrollar experiencias de enseñanza y aprendizaje emocionales, conductuales y académicas, acordes con la edad, los intereses, las necesidades y características de los estudiantes que se atienden en los diferentes servicios de problemas emocionales y de conducta, tomando en cuenta los entornos en que estos se desarrollan.

3. Promover la participación activa de los padres o encargados y otros profesionales involucrados en el proceso educativo de los estudiantes atendidos en los servicios, a través de escuelas para padres y profesionales, charlas, reuniones periódicas y otras estrategias que permitan prevenir y atender las implicaciones educativas de problemas emocionales y conductuales en las instituciones.

4. Coordinar, preparar y brindar estrategias a otros docentes para la prevención y atención de problemas emocionales y de conducta en los estudiantes, dentro de su quehacer diario.

5. Coordinar, preparar y brindar estrategias educativas y conductuales a otros docentes de Educación Especial, para la atención educativa de sus estudiantes con problemas emocionales y de conducta que así lo requieran.

6. Favorecer el desarrollo de un currículum que promueva y favorezca una educación integral y de calidad, para los estudiantes con problemas emocionales y de conducta.

7. Promover y establecer redes de apoyo que favorezcan la atención integral del estudiante con problemas emocionales y de conducta.

8. Colaborar en el planteamiento, la ejecución y la evaluación del Proyecto Curricular en los Centros de Educación Especial, y otras acciones programáticas realizadas en las instituciones educativas, en beneficio de la población institucional.

9. Colaborar en los diferentes proyectos que la institución coordina que sirvan de apoyo a la población que se atiende en este servicio de apoyo.

10. Participar en igualdad y equidad de condiciones, en las actividades institucionales programadas. (pp. 23-24).

La anterior información se obtuvo del Manual de Normas y Procedimientos para el Manejo Técnico-Administrativo de los Servicios Educativos para Estudiantes con Problemas Emocionales y de Conducta del Ministerio de Educación Pública de Costa Rica, puede accesar a dicho manual mediante el siguiente link:

http://www.cenarec.org/documents/informacion/PUBLICACIONES/Normas%20de%20servicios/Problemas%20emocionales%20y%20de%20conducta/Problemas-emocionales-conducta.pdf

Otra forma de evaluar

Otra forma de evaluar

La prueba escrita debe ceder lugar a instrumentos alternativos de evaluación

Alejandro López Solórzano Asesor de matemática del MEP

11/03/2011

Un estimado docente narró la siguiente historia: “Cecilia era una de mis mejores estudiantes, resolvía todos los ejercicios del pizarrón, participaba en todas las lecciones, hacía siempre su tarea, pero cuando le ponían por delante un examen, su mente quedaba en blanco. Los nervios colapsaban, la vista se le nublaba, y luego, una terrible migraña la hacía llorar por horas.

Decidí realizar un experimento educativo con la estudiante, algunos colegas matemáticos y mi persona. Entramos a un aula vacía, y le solicitamos a la estudiante, que resolviera una cierta ecuación en la pizarra y que luego la explicara. Minutos después, la ecuación estaba resuelta y la explicación era perfecta.

Le planteamos más y más problemas algebraicos, y uno a uno eran resueltos por Cecilia, sin cometer el más mínimo error. Luego de reflexionar por un rato, como educadores, especialitas en matemática y jurado calificador, llegamos por unanimidad a las siguientes conclusiones: Cecilia merecía la máxima calificación, y además, el examen tradicional no le hacía justicia”.

Calificaciones. La prueba escrita, como instrumento básico de evaluación individual y promoción académica, surge principalmente de dos fuentes: teorías administrativas mecanicistas y psicología conductista. En lo referente a la administración, sucedió que a principios del siglo XX, las teorías de Frederick W. Taylor proponían que cada cierto periodo de tiempo, mediante libretas y relojes, las habilidades de los trabajadores debían calificarse numéricamente, individuo por individuo.

Un obrero que producía cuarenta pantalones por hora, al estar por debajo del promedio general de setenta pantalones, sería despedido al instante. Si sobrepasaba el promedio establecido, llegando a producir ochenta pantalones por hora, recibía algunas bonificaciones salariales, junto con las maldiciones de sus compañeros trabajadores, pues los obligaba a todos a superar la cuota diaria de producción, lo cual, en muchos casos, resultaba imposible para los obreros más lentos.

Por otro lado, la evidencia más fuerte de la presencia de la psicología conductista en el sistema educativo, es el punto. Por ejemplo, es común ver a la maestra anunciar, que el primer niño en resolver la temible división con comas y decimales, obtendrá un “punto extra”. Los niños se apresuran a solucionar el ejercicio, compitiendo entre sí por el suculento premio: un “más uno” escrito en alguna esquina del cuaderno. El premio ofrecido, es simplemente lo que el psicólogo conductista llamaría estímulo. La recompensa es asociada con una determinada respuesta o conducta. Esta asociación de estímulos con respuestas, el conductista la llamara aprendizaje.

Para ilustrarlo mejor, suponga que el objetivo del docente es lograr que sus estudiantes distingan entre milésimas y centésimas. Cuando el estudiante aplica la prueba escrita, encuentra en dicha prueba, una serie de problemas relacionados con ese objetivo. Si los resuelve todos correctamente, recibe puntos que refuerzan la conducta esperada. Un bajo puntaje significa lo mismo que un pobre aprendizaje. No obstante, en lugar del aparente aprendizaje, lo que sucede en realidad es una asociación memorizada, que lleva a una conducta mecánica, para la cual no hace falta razonar.

Métodos alternativos. Se conoce un interesante ejemplo, de cómo el ser humano adapta sus capacidades individuales al desempeño del grupo del cual forma parte: la persona que tartamudea, al cantar con otras personas, canta con normalidad. La prueba escrita debe ceder su privilegiado lugar a instrumentos alternativos de evaluación grupal, como los proyectos de investigación de problemas sociales, para los cuales, los estudiantes trabajando en equipo, apliquen lo aprendido en el aula y planteen soluciones reales correlacionando conocimientos de distintas asignaturas.

La actividad del grupo está por encima de la actividad individual, y esto resulta evidente cuando observamos que los logros más importantes alcanzados por la sociedad actual son el producto de muchos individuos trabajando en forma simultánea y con un mismo propósito. Construir un rascacielos, ejecutar una sinfonía, trasplantar un corazón, rescatar mineros atrapados, e incluso, derrocar un dictador, requieren que las personas aprendan a funcionar como grupo y no como individuos. Evaluar que realmente lo hagan es lo que verdaderamente importa.

Esta carta publicada en La Nación, en su versión digital, da un ejemplo del proceso enseñanza-aprendizaje.  En el caso de Cecilia, en la clase de matemática, la prueba escrita tradicional le causaba inconvenientes y aún cuando tenía todo el conocimiento para desarrollarlo, no lograba el desempeño esperado. 

La alternativa que toman los docentes, de realizarle una evaluación diferente, le permite demostrar su conocimiento de la materia.  Ella requería un método distinto, que le permitiera desarrollar su capacidad. 

El proceso de desarrollo de metodologías alternativas de evaluación requiere mayor dedicación de los docentes, un proceso de adaptación de los estudiantes y en algunos casos hasta de los padres de familia y estructuras administrativas de las instituciones, ya que rompe en alguna medida con los esquemas tradicionalistas de enseñanza.

Es importante desde la psicología educativa propiciar en los docentes y en la comunidad educativa en general la creación de espacios de aprendizaje que permitan aprovechar las capacidades de los diferentes participantes en el proceso enseñanza-aprendizaje.

Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud

La Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF) es una actualización de la  Clasificación Internacional de Deficiencias, Discapacidades y Minusvalías (CIDDM), que fue puesta en marcha por primera vez en los años setenta y publicada en 1980 por la Organización Mundial de la Salud.

La CIDDM es un instrumento que se llevó a cabo para la clasificación de las consecuencias de las enfermedades y sus repercusiones en la vida del individuo.  Este instrumento, traducido a más de 14 idiomas y cuya versión al español fue publicada en 1983 por el Instituto Nacional de Servicios Sociales de España, tenía por objeto, ofrecer un marco conceptual para la información relativa a las consecuencias a largo plazo de las enfermedades, los traumatismos y otros trastornos.

En la CIDDM se introdujeron los conceptos de:

Deficiencia: en el ámbito de la CIDDM el término “deficiencia” hacía referencia a las anormalidades de la estructura corporal, de la apariencia, así como de la función de un órgano o sistema, cualquiera que fuese su causa; en principio, las deficiencias respresentaban trastornos en el ámbito del órgano. La CIDDM, dentro de la experiencia de la salud definía por tanto a la deficiencia como: “Toda pérdida o anormalidad de una estructura o función psicológica, fisiológica o anatómica”.

Discapacidad: La discapacidad reflejaba la consecuencia de la deficiencia desde el punto de vista del rendimiento funcional y de la actividad del individuo; la discapacidad representaba por tanto, trastornos en el ámbito de la persona. La CIDDM dentro de la experiencia de la salud la definía como: “Toda restricción o ausencia (debida a una deficiencia) de la capacidad de realizar una actividad en la forma o dentro del margen que se considera normal para un ser humano

Minusvalía: Este término hacía referencia a las desventajas experimentadas por el individuo como consecuencia de las deficiencias y discapacidades, así pues, la minusvalía reflejaba una interacción y adaptación del individuo a su entorno. La CIDDM dentro de la experiencia de la salud , la definió como: “Una situación de desventaja para un individuo determinado, consecuencia de una deficiencia o de una discapacidad, que limita o impide el desempeño de un rol que es normal en su caso (en función de su edad, sexo y factores sociales y culturales)

A lo largo de más de dos décadas de utilización, se identificaron en la CIDDM una serie de limitaciones y críticas, de ahí que se realizará la modificación que se denominó CIF.  Las críticas que se señalaron son: 

1. Esta clasificación aún cuando permitía distinguir entre deficiencia, discapacidad y minusvalía, no informaba suficientemente sobre la relación existente entre dichos conceptos.

2. La segunda crítica que se planteó hacía referencia al “abordaje negativo” que aportaba al estudio y clasificación del estado de salud de la persona.  Es decir, se enfoca en las habilidades perdidas o limitadas y no en las conservadas.

3. Otro tipo de críticas se referían fundamentalmente, o bien a la falta de una estructura clara y que cumpliese todas las reglas de una clasificación jerárquica, o bien a la presencia de problemas en la definición y organización de los conceptos incorporados.

Con objeto de subsanar las deficiencias apuntadas, en 1993 la Organización Mundial de la Salud (OMS) puso en marcha el proceso de revisión de la CIDDM para generar lo que provisionalmente se denominó la CIDDM-2. Los principios esenciales sobre los que se fundamentaba dicho proceso estaban dirigidos a posibilitar que con la nueva clasificación fuese posible:

* Aplicar el modelo bio-psico-social de Discapacidad.

* Introducir en el modelo teórico el concepto de Universalidad de la Discapacidad.

* Crear un instrumento que enfatizase los elementos positivos de la persona y no los aspectos estigmatizantes.

* Establecer un lenguaje común, aplicable trans-culturalmente, que permitiera describir de manera fiable y replicable los estados funcionales inherentes a las “condiciones de salud” de las personas.

En el 2001 la Organización Mundial de la Salud (OMS) aprueba la CLASIFICACIÓN INTERNACIONAL DEL FUNCIONAMIENTO, DE LA DISCAPACIDAD Y DE LA SALUD: CIF.

Los cambios conceptuales y estructurales que se introdujeron a lo largo del proceso de revisión, fueron de tal magnitud que podemos decir que la CIF se ha configurado, en realidad, como un nuevo sistema nosológico que incorpora todos los principios rectores del proceso de revisión.

La razón de ser de la nueva Clasificación, puede ser resumida como: aportar un lenguaje estandarizado, fiable y aplicable transculturalmente, que permita describir el funcionamiento humano y la discapacidad como elementos importantes de la salud, utilizando para ello un lenguaje positivo y una visión universal de la discapacidad, en la que dichas problemáticas sean la resultante de la interacción de las características del individuo con el entorno y el contexto social.

Lo primero que puede llamar la atención cuando nos aproximamos a la nueva Clasificación es su titulo, un nuevo titulo para una clasificación sin duda novedosa. La CIF pretende reflejar, la situación real del funcionamiento humano en la que el “funcionamiento” y la “discapacidad” son vistos como consecuencia de la interacción entre la “condición de salud” de la persona y su entorno físico y social. Bajo este cambio de nombre subyacen además una serie de innovaciones terminológicas y taxonómicas fundamentales que pasaremos a describir.

* “Bienestares uno de los términos aportados por la CIF y entendido como un concepto general que engloba todo el universo de dominios de la vida humana, incluyendo los aspectos físicos, mentales y sociales que componen lo que se considera como tener una “buena vida”. Así el concepto del bienestar esta compuesto por los dominios que componen todo el universo de la vida humana y que son los dominios relacionados con la salud (capacidad de la persona para ver, hablar, recordar etc..) y otros dominios “relacionados con la salud”

* Los “dominios relacionados con la salud” son aquellas áreas de funcionamiento que, aún teniendo una fuerte relación con una “condición de salud”, no se incluyen dentro de las responsabilidades prioritarias de los sistemas de salud, sino más bien, dentro de las de otros sistemas que contribuyen al “bienestar” global (acceso de la persona a la educación, al trabajo, etc..)

* “Condición de salud”: Se trata , en este contexto, de un término genérico que incluye enfermedad (aguda o crónica), trastorno, traumatismo y lesión. Una “condición de salud” puede incluir también otras circunstancias como embarazo, envejecimiento, estrés, anomalías congénitas o predisposiciones genéticas. Las “condiciones de salud” se codifican utilizando la CIE-10.  En este ámbito se entiende por “condición de salud” toda alteración o atributo del estado de salud de un individuo que puede generar dolor, sufrimiento o interferencia con las actividades diarias, o que puede llevar a contactar con servicios de salud o con servicios comunitarios/sociales de ayuda. Dichas condiciones pueden ser enfermedades, trastornos, lesiones, traumas, o incluso reflejar otros estados relacionados con la salud tales como el embarazo o la edad.

La nueva conceptualización que la CIF hace del término “discapacidad” también es fundamental.

Discapacidad es asumido como un término genérico que abarca las distintas dimensiones de:

i) “deficiencias de función y deficiencias de estructura” (antes deficiencias);

ii) limitaciones en las “actividades” (antes discapacidades)

iii) limitaciones en la “participación”(antes minusvalía).

Así, con todas estas novedades conceptuales, podemos afirmar que la CIF ha pasado de ser una clasificación de “consecuencias de enfermedades” (versión de 1980) a una clasificación de “componentes de salud” y que se trata de una Clasificación que tiene en cuenta todos los aspectos relevantes incluidos en el ya definido ámbito del “bienestar” .

La Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud, tiene como objetivo principal brindar un lenguaje unificado y estandarizado, y un marco conceptual para la descripción de la salud y los estados “relacionados con la salud”. La CIF define tanto componentes de la salud como algunos componentes “relacionados con la salud” y el “bienestar” (tales como educación, trabajo, etc.). Por lo tanto, los dominios incluidos en la CIF pueden ser considerados como dominios de salud y dominios “relacionados con la salud”

Como clasificación, la CIF agrupa sistemáticamente los distintos dominios de una persona con un determinado estado de salud (ej. lo que una persona con un trastorno o una enfermedad hace o puede hacer). El concepto de funcionamiento se puede considerar como un término global, que hace referencia a todas las Funciones Corporales, Estructuras Corporales, Actividades y Participación; de manera similar, discapacidad engloba las deficiencias, limitaciones en la actividad, o restricciones en la participación.

La CIF también enumera Factores Ambientales que interactúan con todos estos “constructos”. Por lo tanto, la clasificación permite a sus usuarios elaborar un perfil de gran utilidad sobre el funcionamiento, la discapacidad y la salud del individuo en varios dominios. Como ya se ha explicado con anterioridad, La CIF pertenece a la Familia de Clasificaciones Internacionales de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que pueden ser aplicadas a varios aspectos de la salud. Esta familia de clasificaciones de la OMS proporciona el marco conceptual para codificar un amplio rango de información relacionada con la salud (ej. el diagnóstico, el funcionamiento y la discapacidad, los motivos para contactar con los servicios de salud) y emplea un lenguaje estandarizado y unificado, que posibilita la comunicación sobre la salud y la atención sanitaria entre diferentes disciplinas y ciencias en todo el mundo.

Dentro de las clasificaciones internacionales de la OMS, los estados de salud (enfermedades, trastornos, lesiones, etc.) se clasifican principalmente en la CIE-10 (abreviatura de la Clasificación Internacional de Enfermedades, Décima Revisión), que brinda un marco conceptual basado en la etiología. El funcionamiento y la discapacidad asociados con las condiciones de salud se clasifican en la CIF. Por lo tanto, la CIE-10 y la CIF son complementarias, y se recomienda a los usuarios que utilicen conjuntamente estos dos elementos de la Familia de Clasificaciones Internacionales de la OMS. La CIE-10 proporciona un “diagnóstico” de enfermedades, trastornos u otras condiciones de salud y esta información se ve enriquecida por la que brinda la CIF sobre el funcionamiento. La información sobre el diagnóstico unida a la del funcionamiento, nos proporciona una visión más amplia y significativa del estado de salud de las personas o poblaciones, que puede emplearse en los procesos de toma de decisiones.

Como ya se ha mencionado, la Familia de Clasificaciones Internacionales de la OMS constituye una valiosa herramienta para describir y comparar la salud de la población dentro de un contexto internacional. La información sobre la morbilidad y la mortalidad (proporcionada por la CIE-10) y sobre los componentes de la salud (brindada por la CIF) se pueden combinar en una única medida de la salud de la población. Esta medida puede servir para conocer en todo momento cómo es esa salud y cómo se distribuye, así como para valorar las contribuciones de las diferentes causas de morbilidad y mortalidad.

En el siguiente enlace encontrarán el artículo completo de esta nota y parte del proceso realizado para pasar de la CIDDM a la CIF. 

http://usuarios.discapnet.es/disweb2000/cif/PDF/unidad3.pdf

Desde nuestro punto de vista la actualización de esta Clasificación permite a los usuarios de la misma, una conceptualización mejor estructurada, que se enfoca en los componentes de la salud. Es muy importante el énfasis que se da en que el “funcionamiento” y la “discapacidad” son resultado de la interacción entre la “condición de salud” de la persona y su entorno físico y social. 

Se da una visión bio-psico-social de la discapacidad y cambia el enfoque de minusvalía, hacia una mejor comprensión de las limitaciones de las personas.

Es muy importante desde el punto de vista de la psicología educativa y de los procesos de enseñanza-aprendizaje que se tome en cuenta esta Clasificación Internacional, que se enfoca las áreas de funcionamiento y no únicamente en las que las personas tienen comprometidas.

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