Otra forma de evaluar

Otra forma de evaluar

La prueba escrita debe ceder lugar a instrumentos alternativos de evaluación

Alejandro López Solórzano Asesor de matemática del MEP

11/03/2011

Un estimado docente narró la siguiente historia: “Cecilia era una de mis mejores estudiantes, resolvía todos los ejercicios del pizarrón, participaba en todas las lecciones, hacía siempre su tarea, pero cuando le ponían por delante un examen, su mente quedaba en blanco. Los nervios colapsaban, la vista se le nublaba, y luego, una terrible migraña la hacía llorar por horas.

Decidí realizar un experimento educativo con la estudiante, algunos colegas matemáticos y mi persona. Entramos a un aula vacía, y le solicitamos a la estudiante, que resolviera una cierta ecuación en la pizarra y que luego la explicara. Minutos después, la ecuación estaba resuelta y la explicación era perfecta.

Le planteamos más y más problemas algebraicos, y uno a uno eran resueltos por Cecilia, sin cometer el más mínimo error. Luego de reflexionar por un rato, como educadores, especialitas en matemática y jurado calificador, llegamos por unanimidad a las siguientes conclusiones: Cecilia merecía la máxima calificación, y además, el examen tradicional no le hacía justicia”.

Calificaciones. La prueba escrita, como instrumento básico de evaluación individual y promoción académica, surge principalmente de dos fuentes: teorías administrativas mecanicistas y psicología conductista. En lo referente a la administración, sucedió que a principios del siglo XX, las teorías de Frederick W. Taylor proponían que cada cierto periodo de tiempo, mediante libretas y relojes, las habilidades de los trabajadores debían calificarse numéricamente, individuo por individuo.

Un obrero que producía cuarenta pantalones por hora, al estar por debajo del promedio general de setenta pantalones, sería despedido al instante. Si sobrepasaba el promedio establecido, llegando a producir ochenta pantalones por hora, recibía algunas bonificaciones salariales, junto con las maldiciones de sus compañeros trabajadores, pues los obligaba a todos a superar la cuota diaria de producción, lo cual, en muchos casos, resultaba imposible para los obreros más lentos.

Por otro lado, la evidencia más fuerte de la presencia de la psicología conductista en el sistema educativo, es el punto. Por ejemplo, es común ver a la maestra anunciar, que el primer niño en resolver la temible división con comas y decimales, obtendrá un “punto extra”. Los niños se apresuran a solucionar el ejercicio, compitiendo entre sí por el suculento premio: un “más uno” escrito en alguna esquina del cuaderno. El premio ofrecido, es simplemente lo que el psicólogo conductista llamaría estímulo. La recompensa es asociada con una determinada respuesta o conducta. Esta asociación de estímulos con respuestas, el conductista la llamara aprendizaje.

Para ilustrarlo mejor, suponga que el objetivo del docente es lograr que sus estudiantes distingan entre milésimas y centésimas. Cuando el estudiante aplica la prueba escrita, encuentra en dicha prueba, una serie de problemas relacionados con ese objetivo. Si los resuelve todos correctamente, recibe puntos que refuerzan la conducta esperada. Un bajo puntaje significa lo mismo que un pobre aprendizaje. No obstante, en lugar del aparente aprendizaje, lo que sucede en realidad es una asociación memorizada, que lleva a una conducta mecánica, para la cual no hace falta razonar.

Métodos alternativos. Se conoce un interesante ejemplo, de cómo el ser humano adapta sus capacidades individuales al desempeño del grupo del cual forma parte: la persona que tartamudea, al cantar con otras personas, canta con normalidad. La prueba escrita debe ceder su privilegiado lugar a instrumentos alternativos de evaluación grupal, como los proyectos de investigación de problemas sociales, para los cuales, los estudiantes trabajando en equipo, apliquen lo aprendido en el aula y planteen soluciones reales correlacionando conocimientos de distintas asignaturas.

La actividad del grupo está por encima de la actividad individual, y esto resulta evidente cuando observamos que los logros más importantes alcanzados por la sociedad actual son el producto de muchos individuos trabajando en forma simultánea y con un mismo propósito. Construir un rascacielos, ejecutar una sinfonía, trasplantar un corazón, rescatar mineros atrapados, e incluso, derrocar un dictador, requieren que las personas aprendan a funcionar como grupo y no como individuos. Evaluar que realmente lo hagan es lo que verdaderamente importa.

Esta carta publicada en La Nación, en su versión digital, da un ejemplo del proceso enseñanza-aprendizaje.  En el caso de Cecilia, en la clase de matemática, la prueba escrita tradicional le causaba inconvenientes y aún cuando tenía todo el conocimiento para desarrollarlo, no lograba el desempeño esperado. 

La alternativa que toman los docentes, de realizarle una evaluación diferente, le permite demostrar su conocimiento de la materia.  Ella requería un método distinto, que le permitiera desarrollar su capacidad. 

El proceso de desarrollo de metodologías alternativas de evaluación requiere mayor dedicación de los docentes, un proceso de adaptación de los estudiantes y en algunos casos hasta de los padres de familia y estructuras administrativas de las instituciones, ya que rompe en alguna medida con los esquemas tradicionalistas de enseñanza.

Es importante desde la psicología educativa propiciar en los docentes y en la comunidad educativa en general la creación de espacios de aprendizaje que permitan aprovechar las capacidades de los diferentes participantes en el proceso enseñanza-aprendizaje.

5 Comments (+add yours?)

  1. AdrianaGutiérrez
    Apr 21, 2011 @ 00:50:44

    Es muy importante que les docentes más allá de evaluar de una manera mecánica a sus estudiantes, estimulen en ellos un pensamiento crítico y reflexivo. No se trata de recitar lo que dicen los libros de texto y peor aún lo que dice únicamente el profesor, sino de utilizar esos conocimientos para fortalecer el pensamiento abstracto y aplicarlos a situaciones complejas en las que se busquen soluciones adecuadas según un contexto particular.
    Necesitamos que en nuestro país se formen personas capaces de ver más allá de las páginas de un libro y de cuestionar lo que se ha hecho hasta el momento, personas creativas que no se conformen con lo que dice una persona y lo acepten como una verdad absoluta.

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  2. Gladys
    Apr 21, 2011 @ 02:54:43

    Qué dificil va hacer cambiar esto! En Costa Rica se han destinado años, décadas, en la valoración de las pruebas y evaluaciones. La rigurosidad académica seguirá siendo un pilar en nuestra educación, en perjuicio de nuestros estudiantes. Cuando algo se enseña con criticidad es posible escudriñar entre los razonamientos, pero, si nuestros docentes, siguen enseñando con clases magistrales en las que prima el aburrimiento y no se practica una metoldología de reflexión, la educación tendrá muy pronto muchos cabos sueltos. Yo creo firmemente en una educación que estimule el cuestionamiento, pero al mismo tiempo, creo que hay materias que hay que transformarlas con novedosas y atractivas formas de enseñanza. Pongo el ejemplo de Estudios Sociales, Ciencias y Cívica.

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  3. Silvia
    Apr 24, 2011 @ 22:27:36

    La propuesta o idea de buscar e implementar métodos alternativos de evaluación, es un aspecto muy importante a considerar. Sabemos que cada uno de nosotros tiene distintos métodos de aprendizaje, por tanto, una sóla forma de evaluación no se va a “ajustar” a todos los estudiantes por igual, lo que podría perjudicar a muchos que no se sienten cómodos con esta forma. Por otro lado, en ocasiones, esta forma de evaluación como lo son los exámenes, hace que los estudiantes memoricen únicamente para la prueba, obteniendo una buena nota que lo hace pasar de año pero que en realidad no simboliza un aprendizaje real, pues sólo aprendió para el momento. Además un proceso de E-A no busca que las personas repitan lo que dice en un libro, sino, que utilicen esa base teórica para cuestionarse e implementar un pensamiento propio, en el que se haga uso de la criticidad y no solmente de la interiorización de las palabras de un autor como única verdad.

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  4. vanessa
    Apr 25, 2011 @ 04:50:32

    siento que es un idea muy revolucionaria, pero que dificil. debemos saber que en muchos centros educativos no salen de los libros y evaluan segun la nota del examen, muchos docentes les falta ver “mas alla de la nariz” como dice un grupo de musica, se trata de ver al estudiante y comprenderlo en toda su totalidad y ver en que esta fallando cuales son sus errores y como poder ayudarlo… no se trata de tener comom docentes a muchos TENIENTES, sino aquellas personas que buscan el bien para ellos.

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  5. Karina Velásquez
    Apr 25, 2011 @ 22:57:44

    No podemos comparar el aprendizaje que adquiere una persona por su rendimiento en aciertos o volumen. Las evaluaciones escritas siempre han representado una fuente de ansiedad en muchos estudiantes donde sus padres expresan frases como: “en la casa se lo sabía todo, llegó al examen y se bloqueó”. No todos los chicos responden a las mismas evaluaciones con buenos resultados, ¿qué alguien se saqué un 100 en un examen escrito garantiza que aprendió? No necesariamente es así, principalmente porque hay docentes que evalúan el contenido literalmente con lo que esta en los libros y esto no favorece el pensamiento crítico en los estudiantes

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